Las Esencias Florales se preparan a partir de plantas silvestres y actúan armonizando los
estados emocionales negativos, tales como, depresión, pena, miedo, soledad,
resentimiento, problemas producidos por una baja autoestima y muchos otros tipos
de emociones negativas.
Las
Esencias Florales nos ayudan a conectarnos con nuestras cualidades positivas,
que se encuentran en lo más profundo de nuestro interior y las activan, por
ejemplo para reemplazar el miedo por el valor, el resentimiento o rabia por el amor, la pena por la paz, la inseguridad por la autoestima, el estrés y todas las enfermedades asociadas, por la fortaleza y la relajación y muchos otros estados emocionales negativos que nos puedan afectar, mejorando, de esta
forma, nuestra calidad de vida.
La
Terapia Floral fue creada por el Doctor Edward Bach, un médico inglés, entre los
años 1929 y 1936. El Dr. Bach descubrió que al tomar el rocío de las plantas,
éste alivió las enfermedades que él y muchos de sus pacientes padecían, puesto
que la energía de las flores se transmiten al agua, por la exposición al sol,
creando de esta forma el método solar de preparación de las Esencias
Florales.
Según esta experiencia
el Doctor Bach desarrolló una serie de remedios naturales, que significan un
importante acción benéfica en nuestro organismo, los cuales actúan, primero en
nuestro mundo emocional y desde allí en toda nuestra personalidad abarcando
nuestro psiquismo y nuestro cuerpo, ayudándonos de esta forma a liberarnos de
los males físicos y emocionales, que no permiten nuestro avance en la vida;
produciendo la armonía mental, emocional, espiritual y física, ya que
armonizan los sentimientos negativos y los patrones de creencias que se
encuentran en la mente subconsciente.
Si la personalidad sintoniza con el
alma, va a acercarse a las cualidades arquetípicas del ser humano, que son emociones de bienestar, felicidad, bondad, equilibrio, firmeza, coraje,
constancia y con todo esto la “salud”. En cambio sí hay una falta de
armonía, se rompe la corriente energética positiva y aparecen las emociones
opuestas: egoísmo, ignorancia, inseguridad, malestar, infelicidad,
desequilibrio, soberbia, resentimiento,
es decir los aspectos negativos del ser humano, que de esta forma hacen que
tarde o temprano, la enfermedad se manifieste a nivel físico.
La enfermedad en sí misma es la
manifestación física del desbalance emocional, y esto es una indicación que
algo en nuestra vida está fuera de balance y el desequilibrio puede llegar a
extremos tan importantes, como para que las emociones de rabia, pena, culpa y
otras, puedan producir enfermedades tan graves como por ejemplo, el cáncer,
infarto al corazón, problemas al pulmón, problemas intestinales, problemas
urinarios y muchas otras enfermedades.
Las Esencias Florales nos dan la
sensibilidad, la fuerza y el valor para escuchar y seguir nuestra intuición al
igual que nuestras metas y sueños. Las Esencias en ningún caso
son medicamentos terapéuticos alopáticos, que trabajan suprimiendo síntomas.
Por esta razón, tenemos una deuda de
gratitud, con el Doctor
Edward Bach, por su valentía y genialidad como sanador. Virtualmente él comenzó
solo como pionero, enseñándonos que los sentimientos y pensamientos de nuestra
alma están íntimamente relacionados a nuestra salud, cualquiera sea su
condición. El postuló que los esfuerzos que se dirigen solamente el cuerpo,
reparan el daño superficialmente y no curan la enfermedad y esto se produce
porque la causa de la enfermedad permanece en el organismo y se puede volver a
presentar en cualquier momento.
El doctor Bach estableció un
concepto maravilloso, cuando él dijo que las Esencias Florales actúan elevando
nuestras vibraciones e inundan nuestras naturalezas de las virtudes particulares
de la flor, que nos limpian de las faltas, que causaron la enfermedad. Las
Esencias Florales son capaces, al igual que una hermosa música o cualquier cosa
noble, de darnos la inspiración para elevar nuestras naturalezas y traer hacia
nosotros y a los que nos rodean la paz y la liberación de nuestro sufrimiento.
Ellas no curan atacando la enfermedad, sino inundando nuestros cuerpos con las
hermosas vibraciones de la Naturaleza más alta, en presencia de la cual la
enfermedad se derrite como la nieve a la luz del sol.
A pesar de que hoy día las Esencias
del Doctor Bach son muy importantes, se prepararon hace más de 70 años, de
acuerdo a las necesidades de su época. Sin embargo durante el siglo 20 y
principios del siglo 21 han aparecido nuevas condiciones del alma y nuevos
cambios en nuestra conciencia, como por ejemplo: el cambio de la identidad
masculina y femenina, el desarrollo espiritual, el estrés, el rol de creatividad
e individualidad en el desarrollo de las personas, los problemas sexuales que
encontramos en esta época, los niños con déficit atencional con o sin
hiperactividad, los niños índigo, los niños cristal, la agresividad de la
juventud de hoy y muchas otras enfermedades, ha hecho necesaria la búsqueda y
creación de nuevos sistemas de Esencias Florales, especialmente el
sistema de las Esencias Florales australianas BUSH preparadas por Ian
White y de las Esencias de California preparadas por Richard Katz y
Patricia Kaminski basados en los principios y el método de preparación que estableció el doctor
Bach y que cubren estas nuevas necesidades.